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miércoles, 6 de octubre de 2010

Una Erasmus para Laura - Capítulo 1



PRIMERA PARTE
PRIMER CUATRIMESTRE:
Agosto-Noviembre de 2010.

La Bartlett School of Architecture, una facultad de la UCL muy bien proyectada al mundo.



 No sabría cómo calificar a Laura, tenía veinte años y un sueño muy grande por realizar. Era la clase de chica inteligente, experimentativa, creativa y con una vida interior en donde habitaban todos sus sueños: los posibles y los imposibles. Lo cierto es que fuera como fuese, Laura tenía aquella seña de identidad que atraía sin llamarte mostrando por una parte la sencillez y frescura de su jovialidad y, por otra, un enigma que rápidamente deseabas descubrir fuera como fuera. Era una chica vital y gozaba de cierta fama en la facultad, amiga de sus amigos y con iniciativas propias. Estaba rodeada continuamente de chicos que buscaban, la gran mayoría, lo que buscan los chicos a esas edades; pero los sensatos, los que sabían ver más allá de lo meramente físico, se encontraban con la amiga, la compañera de estudios. Ésos preferían su amistad a otra cosa. Por lo que se podía decir que Laura nunca estaba sola, únicamente cuando dormía, y tampoco, compartía su habitación con su hermana Carmen. Habían nacido el mismo día, pero no eran para nada parecidas, eran mellizas diferentes, muy diferentes: una morena, la otra castaña, una brillante y la otra opaca, una ocurrente y graciosa y la otra mediocre y trivial…  Pero ambas estaban en ese punto de sus vidas en que se espera que surja el milagro y que la suerte te favorezca para poner un punto especial en el currículum que precederá al trabajo soñado. Una beca Erasmus. Para Laura la beca significaba salir fuera, relacionarse con los demás, aprender de otros conceptos, perfeccionar un idioma, vivir una experiencia inolvidable y aprobar al ser posible con matrícula “cum laude”.
Para Carmen la Erasmus significaba lo que su madre le había dicho más de mil veces: “Espabila, que así no se llega a ningún lado”. La beca era llegar ya más lejos de lo que ella nunca había pretendido. Era salir de un casi anonimato donde su hermana siempre le había hecho sombra, aún sin pretenderlo. Significaba intentar el triunfo por un segundo lugar digno en la familia. Suponía complacer de alguna manera a sus padres, que lo mismo que en su hermana, tenían también puestas sus expectativas en Carmen y, de esa manera, estar a la altura de lo que se esperaba de ella.

El alboroto al llegar a casa fue genial, a pesar del calor que caía a mediados del mes de julio, las dos hermanas saltaban de contentas como muelles, dando vueltas y más vueltas, celebrando su alegría. Les habían concedido una beca Erasmus y el University College London, una de las universidades más prestigiosas de la ciudad del Támesis  había aceptado su petición de plaza para el nuevo curso que estaba a punto de comenzar. Increíblemente ambas habían logrado el mismo objetivo, no sabría decir por qué extraño milagro. Una magnífica oportunidad de oro para sus carreras, que iban a aprovechar al máximo, según las expectativas de cada una. No había tiempo que perder. Todo el tiempo del mundo era poco para arreglar todo lo necesario para su estancia en la capital del Reino Unido.
Bajo la atenta mirada de su madre, que no dejaba de sonreír, ellas, alborotadas, no paraban de hablar exponiendo todos sus planes.
―¡Londres allá voy! ―exclamó Laura sin dejar de dar botes―. Pienso verlo todo, fotografiarlo todo, aprenderlo todo.
―¿Y crees que en nueve meses tendrás tiempo para tantas cosas? ―intervino Carmen parando sus saltos y mirándola con expresión de duda―.  ¿Y los estudios? ¿Cómo piensas sacar matricula si te vas a dedicar al turismo?
―Ya me organizaré, debo pensar bien todo y trazar un plan.  Será como vivir un sueño... ¡Eso! Un sueño que siempre quise cumplir y no voy a desaprovechar ni un sólo segundo de ese sueño, hermana. ¡Lo vamos a pasar de miedo!
―Eso lo tengo muy claro… ¡De miedo! Los chicos en Londres son muy especiales.
―Por de pronto, señoritas ―las interrumpió su madre―, no traigan Londres a casa, déjenla donde está y ayuden a poner la mesa…  Será más práctico y podremos comer de una vez. ¡Miguel! ¿Dónde está vuestro hermano?
―¡Mamá, si es lo más fantástico que nos ha ocurrido a Carmen y a mí en la vida!
―Estás equivocada, tía ―la corrigió su hermana―. Lo más fantástico está por llegar. Será cuando estos piesecitos pisen la tierra de Camelot y el Rey Arturo. ¡Dios! No me lo puedo creer. ¡Mamá ―le dijo cambiando de tema, refieriéndose a hora a su hermano―. Le he visto jugando a Call of duty en la tele del salón ya sabes que está enganchado con ese juego ―le respondió a la pregunta sobre el niño.
Miguel apareció de pronto por la cocina y se puso a saltar con sus hermanas para celebrar lo que fuera, porque no sabía a qué se debía tanto alboroto, aunque se enteró poco después, aunque a él le daba igual lo del asunto de la beca, pero era divertido saltar de aquella manera.
―Espero que todo esto sea para bien… ―continuaba diciéndoles su madre mientras acababa con los toques de la comida―. Siento miedo nada más de pensar que vais a estar solas en una ciudad tan grande como esa, sin que os podamos echar una mano en un momento de apuro… Que de esos siempre hay. ¡Señor, qué difícil es dejaros crecer! ¡Miguel! ―reprendió a su hijo―. ¡Deja ya de saltar! Me estás mareando.
―Todo va a salir bien, mamá ―la tranquilizó Laura ocupándose de los cubiertos―, no debes preocuparte. ¡Miguel, para! O enfadarás a mamá.
―Yo también estoy contento ―dijo el chico pensado en lo feliz que iba a ser―. Toda la casa para mí sólo, podré jugar a la Play donde quiera y podré traer a mis amigos a dormir los fines de semana. ¡Qué descanso!
―¡Calla, Miguel! ¿Es que no me has oído? ―le ordenó su madre con gesto severo―. ¿Cómo no me voy a preocupar? Mis niñas tan lejos… durante tanto tiempo…
―Pero si eso es lo mejor, mamá ―chilló Miguel mientras seguía saltando―. No habrá más peleas, ni más trapitos por toda la casa, no más llamadas de teléfono de los chorbos que las buscan, No más música House ni Reggaeton. Sólo Rock.
―Te he dicho ya mil veces que dejes de chillar ―le regañó dándole una colleja en la cabeza que hizo que Miguel parara su danza de la victoria―. ¡Al baño! ¡A lavarte las manos! ¡Y ni media palabra más! ¡Haced lo que os he dicho!
―Vale… ―asintió el adolescente chillón, aunque a regañadientes―. Antigua…
Una semana después Laura y su madre viajaron para buscar alojamiento y terminar el papeleo oficial con la UCL, donde quedaron matriculadas para el  nuevo curso. Lo más complicado fue el alojamiento. A aquellas alturas del año, se podría decir que todos los  estudiantes tenían concertados sus alojamientos, pero tras un pequeño esfuerzo y un poco de información encontraron un lugar no muy apartado de Bloomsbury donde estaba el campus, que no era precisamente el sitio que las hermanas hubieran soñado como hogar por aquel prolongado espacio de tiempo, pero que tenía un precio razonable, estaba limpio y espacioso con instalaciones adecuadas para los estudiantes y estarían atendidas de una manera continuada...  La residencia para chicas Highgate alcanzaba una nota de aprobado a los ojos de la madre de Laura, quien aceptó las condiciones y dejó hechas las reservas de plaza para sus hijas. La  aventura inglesa estaba a punto de empezar para las dos hermanas Bernal, Carmen y Laura, quienes a finales de mes, con todos sus bártulos a cuestas, emprendieron  viaje al país  de sus sueños, llevando con ellas un copioso bagaje de metas por conseguir y el ímpetu suficiente para conseguirlas. Aunque desconocedoras de lo que allí les esperaba, no obstante, una experiencia que realmente iba a cambiar sus vidas de una manera muy diferente a como ellas pensaban.

*  *  *

Agosto en Londres no es demasiado caluroso, aunque cálido, no te libras de tormentas con fuertes aguaceros repentinos que refrescan el ambiente de la ciudad del Támesis. Reunidos en la sala de espera del aeropuerto internacional de Heathrow los tres amigos de John Lane esperaban su vuelo desde Nueva York con impaciencia, después de un largo verano sin su amigo y compañero. El premio de los padres de John a sus excelentes resultados de aquel año, había sido un viaje a la ciudad de los rascacielos donde vivía una de sus tías, Celine, con quien John había disfrutado de sus primos y tíos durante dos largos meses. El anuncio de la llegada del vuelo los puso nerviosos y la espera se hizo más tensa y larga, hasta que al fin John apareció por una de aquellas puertas cargando su equipaje y sonriente de una manera especial al ver a sus amigos esperándole. Se abrazaron con el ímpetu de todo el tiempo que habían estado separados, que para ellos había resultado inacabable, pero con la alegría del reencuentro y los nuevos planes para el curso que empezaba en unos días.
 ―¡Pero qué pintas traes, mariquita!   ―bromeó Paul McClellan abrazándole cuando John logró detener el carrito que venía empujando con su equipaje―. Pareces Son Gokū con ese bronceado y ese pelo-pincho engominado… Sólo te falta la “colita”, tío ―rió su propia broma.
―Yo también me alegro de verte, Paul… Eres muy cachondo, tío, me encanta tu sentido del humor… La colita…
 ―Eso molaría mazo ― se mofó George a carcajadas―. Mañana en primera página de The Times una gran foto a color de… ¡John y su rabo! La tía Celine te ha cambiado el look. Hay que mantener siempre el aspecto que te ha hecho famoso entre las chicas… y eso del rabo les encantaría, sobre todo verlo.
―Pues tal y como son las cosas tío, te digo que mejor que verlo querrían catarlo ―reía ahora John tomándose la revancha de las bromas.  
―Sea como sea ¡te pareces al Pájaro Loco, tronco! ―carcajeó Ritchie también dándole un pescozón cariñoso.
―Tíos, los pájaros no tiene rabo... Todo el mundo los sabe...  Y yo no soy ningún pájaro... al menos de ésos...  ―manifestó ufano llevándose la mano a la bragueta―. ¿Os enseño el auténtico rabo a ver qué opináis al respecto?  Os aseguro que en Nueva York ha hecho estragos No sé, Paul, a quién quieres convencer con esa cara de buen chico.  Aunque tus padres sean estrictos, tú no me la das yendo ahora de pibito con tu polo de Ralph Lauren recién planchado y tus vaqueros Levi’s desgastados, pero pulcros y de marca… Porque supongo que me habrás hecho justicia con mis chicas en estos meses y habrás dedicado ese tiempo, o sea, todo el verano, a cubrir mi ausencia y poner todo a punto para cuando regresara con mi agenda de oro, engrosada.
―Te equivocas, estuve con mis padres en Mallorca quince días.  Y no me he acordado de ti nada más que lo justo. He estado muy ocupado.
― Pues a medida de tu color… el sol, como que no te ha dado mucho. Has debido de estar debajo de una piedra en esa isla.
―Mike te puede asegurar cuanto hemos ligado los dos juntos. Hemos vuelto locas a esas nenas españolas. Aunque locos, ya íbamos, después de aprobar primero y salir del infierno, nadie conserva la cordura.       
―Eso es verdad. Ni estando en Nueva York me lo creía… Libre por fin de todos esos monstruos de la Bartlett que nos hicieron pensar que vivíamos en el inframundo del Hades sin saber qué hacer ya para alcanzar la libertad. He estado teniendo pesadillas con Proyecto todo el verano. Mr Howes venía hacia mí vestido de Conde Dooku y me pedía que proyectase un paseo al modo babilónico con estatuas de leones con su cabeza y me amenazaba sacando un enorme tiralíneas y me decía con voz de tenebrosa: “No lo harás con el autocad, ni siquiera con rotrings; lo harás con el tiralíneas que tiene el poder de la fuerza de la tinta. En ese momento yo cogía el tiralíneas, del cual salía luz como de las espadas laser en la película, y me cortaba las venas tal y como él nos enseñó, longitudinalmente para no tener arreglo. Pero Mike aparecía y me diseñaba un nuevo programa, diez mil veces mejor que el autocad. Pero yo me pasaba el resto del verano trabajando en el proyecto que me había encargado Howes Y cuando me daba cuenta, todo había pasado, el curso empezaba de nuevo y  no había descansado nada, no había disfrutado del verano.  Eso era lo peor, me despertaba sudando…
―¡Tío que imaginación! Puedes hacer una película de esa pesadilla ―le alabó Ritchie―. Eso me recuerda que el pobre Bob se ha quedado atrapado en el infierno al haber aprobado sólo una.
Todos se carcajearon de la ocurrencia de Ritchie al decir aquello.
―Sí y las titularíamos El Purgatorio de Johnny Lane y El infierno de Bob 2 ―acabó Paul la broma flojo de la risa―. Un tiralíneas con haz de luz laser para dibujar un paseo babilónico con efigies de Gerald Howes. ¡Qué miedo, tío! ¿Y tus venas...? ¿Quién las reparaba? ¿O tenían el don de la autoregeneración como Claire Bennett la "prota" de Heroes?
―Muy gracioso. Ya no os contaré mis pesadillas nunca más ―se quejó el mismo John haciendo una mueca de fingido desagrado por la guasa suscitada.
―No, no hace falta ―se quejó Paul sabiendo lo que les esperaba en segundo―. Compartimos facultad, compartimos trabajos, compartimos sátrapas y tiranos y sobre todo compartimos pesadillas…  Tranquilo, John, nos hacemos una idea…
 ―Pues no pienso soltar prenda de la cuarta temporada de la serie Heroes. Ni me preguntéis. No os diré nada. Me la he visto enterita y hasta noviembre no la emitirá la BBC. ¡Chicharos todos! ―clamó en venganza―. ¿Nos vamos ya o es que esperamos a alguien más? ¡Venga!  ¡Que hay maletas para todos! No os preocupéis por eso.
―No te preocupes por Héroes, la veré en Youtube antes que en la tele ―se adelantó a decir George―. Con lo que me  gusta Hiro Nakamura, no voy a estar escuchándote todos los días, poniéndonos los dientes largos, porque tú sabes  ya qué va a pasar.
 ―¿Y dónde está el genio Mike? ―dijo seguidamente rodeándose a ver si le veía por algún sitio―. Al menos, en mi sueño, salve mi culo gracias a él. El cerebrito cibernético de Cavendish Avenue. Howes le llamaba así oníricamente hablando, ¿sabéis? ¿Dónde está? ¿Por qué no ha venido con todos a recibirme, el pequeño clon? 
―Está preparándote la alfombra roja, ¿no te jode? ―expuso Paul cansado por su insistencia―. ¿Qué quieres que alquiláramos un monovolumen y una banda de música para venir en tropel al aeropuerto a recibirte? Date por satisfecho porque estemos aquí nosotros, al fin y al cabo, los necesarios. Porque trabajo nos costó convencer a tus padres de que no viniesen ellos…
―Ya decía yo que notaba la falta del “pequeño Mike”. Esperaba que estuviese aquí con su cámara en ristre para inmortalizar el gran momento de mi llegada. ¡Ja! Y se lo ha perdido… ―afirmó chasqueando la lengua―. No os lo va a perdonar, chicos.
―Mike tuvo que pincharles una rueda al coche de tu padre en el último momento ―le aclaró Ritchie―, después se quedó escondido en la cochera hasta que pasó el peligro de ser descubierto. Nos lo dijo con un SMS y nosotros aparecimos providencialmente en el momento preciso para poder prestarnos a recogerte.
―Y para que me cueste a mí los cuartos en gasofa… que os creéis que me cae del cielo.
―No le hagas caso a Paul ―intervino George Hamilton otro de los chicos―, anda mucho más amargado en estos días que de costumbre. Millie Howard le ha plantado en dos ocasiones por Bob y por ese repeinado de Ronnie, y está que trina.
 ―¡Cómo he echado de menos esa agenda que guardas tan celosamente, John!  ―suspiró Paul pensando en todas las direcciones que John guardaba de una forma codiciosamente divertida en aquel librito―. Hubiese dado a esa putita una buena lección para que supiera quien manda.  
―¡Así se habla, campeón! ―exclamó John riendo a carcajadas―. Pero, ¿cómo se te ha ocurrido salir con esa tonta de Millie Howard? ¡Tío, tú estás desesperado…! ¿Es que Jane está de vacaciones?
―No me hables de Jane. Esa historia escuece… Ya te contaré…
―Entonces ya me explico que intentabas con Millie Howard… ―rió dándole una palmada enérgica en la espalda que hizo moverse a Paul―. ¿Y te plantó por Ronnie?
―No he salido con esa tía, John. Sólo fue una escaramuza en mi casa... el día de mi cumple... Tonterías, pero Jane se enfadó mucho.
―¡Es que no sabes hacer las cosas, bribón! ―espetó torciéndole el gesto en señal de disgusto―. ¿Y a ti que te pasa? ―dijo dirigiéndose Ritchie, el último de la camarilla a quien no había saludado todavía―. Parece que el verano no te ha sentado muy bien.
―Ni bien ni mal, es como si no hubiese habido verano, Mi padre se ha empleado bien conmigo por esos cates de junio… y me ha hecho trabajar como un mulo en el estudio… No he pisado una piscina y nada de vacaciones… ¡Mierda! Estoy harto de repasar planos y de acompañar a papá a las obras… y para colmo me quedé cuidando a los niños de mi hermana cuando ellos salían a divertirse. Creo que esté año tendré que ponerme las pilas Pero, ¿qué podía hacer?
―¿Pagar a un “negro”? ―dijeron los tres restantes al unísono.
Richard les miró sorprendido.
―¿Y de dónde saco yo “cash” para hacerlo?  …A ver…
―¿De hacer jornadas intensivas con los niños de tu hermana? ―sugirió John maliciosamente―. Un poquito desagradable cuando se cagan en los pañales, pero, aparte de eso, no es un trabajo muy difícil y si te cuelas a una piba… ni te cuento los niños a dormir y uno a hacer flexiones...
―Eso es lo que tú te crees.
―¿Y dónde está Bob?
―¡Estudiando! ―dijo Paul alzando los ojos al cielo―. La ristra de cates que le dejó su exceso de flexiones durante el curso le está pasando la cuenta ahora. Se examina dentro de unos días y sabes que tiene que aprobar, sí o sí… El profesor O’Toole no le va a dar más oportunidades y la verdad que es una pena, pero no veo a Bobby diseñando edificios…
―Bien, chicos, vámonos a casa. Estoy desando ver a mis padres y contarles todos los recados que traigo de mi tía Elie. A ver si mando estas maletas a la mierda de una vez. Pesan un huevo.
―Tengo el coche en el parking ―expuso Paul―. Démonos prisa, quiero ver el partido de los New Castle Falcons contra los London Wasps, lo retransmiten en la tele ―anunció Paul con intención de marcharse tomando una de las bolsas de John en la mano y haciendo el ademán de buscar la salida― ¡John! ¿No me has escuchado? ¡Vamos!
―¿Ya estamos con el Rugby?  Pero, ¡qué peñazo eres con eso, tío!
―¡Quiero verlo! ¿Pasa algo?
John ni siquiera le había oído estaba absorto mirando a un grupo de chicas que haciendo ruido acababan de aparecer por otra de las puertas de llegada. Eran un grupito bastante curioso, a su parecer, y las había para cualquier gusto: rubias, morenas, castañas, pelirrojas. Distinguió a lo lejos que no todas hablaban el mismo idioma había francesas, italianas, españolas… A John le encantaban las españolas. En su mente el prototipo de mujer mediterránea bella, morena, de grandes ojos ocursos y tez tostada al sol le causaba una impresión difícilmente superable.
―¿Habéis visto qué pibitas, tíos? ―les dijo a sus amigos sin quitarle los ojos de encima al grupito.
―¿Buitreando ya a las guiris, Johnny?  ―exclamó George sonriendo al comprobar que Johnny volvía con su carácter intacto a casa―. Por favor, acabas de poner los pies aquí y ya has olvidado que enviarte con tus tíos era en parte para reformar tu adicción a las chicas… Y veo que no ha servido de nada, vuelves  hirviendo como una plancha.
―No puedo dejar de hacerlo, entonces dejaría de llamarme Johnny Lane y mi prestigio caería en picado. Están jugositas las nenas… ¡Fijaros en la morenita y la castañita! La remesa no tiene desperdicio.
―La verdad que estar en Nueva York tanto tiempo no ha hecho que pierdas el buen gusto… ―comentó Ritchie―. Sabes donde pones el ojo.
―Sí… ―sonrió John un tanto rijoso―. Donde pongo el ojo… pongo “la bala”.
George y Ritchie se echaron a reír sabiendo que aquella frase tenía una veracidad contundente, pues la fama de niñato sinvergüenza precedía a Johnny en todos los círculos donde se preciaran conocerle bien.
Paul se volvió a mirarlas y en realidad John no estaba siendo nada exagerado. Las chicas eran muy lindas y parecían muy despiertas, miró a una de ellas en especial, alta, atractiva, con una bonita melena oscura como el azabache y una sonrisa que podría helar el mismo infierno. La vio pasar de largo mientras que ella seguía hablando con sus compañeras entre las cuales había una que la seguía con un neceser en la mano, pero sin compartir mucho la conversación, se parecían mucho, debían ser hermanas. Las dos eran muy guapas, pensó. Muy, muy guapas y parecidas. Se mantuvo observándolas hasta que se perdieron entre el gentío, pero aún así, se oían sus voces alborozadas y divertidas. Se volvió hacia los chicos y les miró inquisitivo.
―¿Nos podemos marchar ya?  ―se quejó al instante  simulando estar molesto para ver si los arrancaba de allí de una vez―. Acabo de perderme los diez primeros minutos del partido por esta espera.
―Tío, está claro que no te has tirado a Millie Howard… ―protestó John sin saber por qué estaba tan irritable, pero sin poder evitar hacerle una broma―.  Estás de un humor de perros.


12 comentarios:

escritora Laura M.Lozano dijo...

Simplemente quería decir que me está encantando volver a escribirla... Es una historia muy divertida donde también hay sitio para las lágrimas. Pero,después de tanto tiempo, me lo estoy pasando bomba. =)) Me estoy riendo literalmente con las cosas que les pasan a estos chicos, que son la monda. =P Gracias a quienes sigáis este blog.

Klaudia Blauen dijo...

No te he dejado comentarios en el tuenti, porque personalmente, prefiero los blog y antes no me había dado cuenta de que tenías este, así que te dejaré los comentarios aquí ¿vale? En mi opinión, resulta mucho más sencillo leer en un blog que en el tuenti aunque yo ya me había leído casi todos lo que tienes subidos al tuenti xD pero no pasa nada, me pararé aquí para dejarte mis opiniones, si no te importa, siempre me ha gustado poder comentar lo que leo con quien sea, ¿pero con quién mejor que con el propio autor? Eso es lo bueno de los blogs, que siempre puedes dejar comentarios que los autores pueden leer.

Klaudia Blauen dijo...

En lo referente a este primer capítulo. Es fascinante la presentación de la historia y de los personajes, yo te doy un 10, la jerga está genial y todo es muy realista. Me gusta.

escritora Laura M.Lozano dijo...

Gracias por ese sobresaliente que me has dado, Klaudia. Conseguirlo no es realmente fácil, =0

B€!t@ dijo...

Bueno, te dije que me pasaría y te comentaría!!! Aquí estoy, a las 4:26 de la noche!! No tengo espaguettis, pero tengo comentarios, que supongo que los prefieres, jajajaa!!!! El capítulo ha sido estupendo, La parte de las chicas ha sido muy divertido, y la parte de los chicos... la conversacion típica de macho ibérico. Tu me dijiste que podría hacerte críticas constructivas. Pue she visto algo. No tiene mucha importancia y puede que la gente no se fije, pero en la parte de los chicos, ha habido una parte que no has puesto quienes hablaban, quienes respondian a otros comentarios, y ahí me he perdido porque no sabía cual de todos comentaba y a quien iba dirigido. Otra cosa que he visto y esto si que no puede tener mucha importancia, es que cuando pones que rie uno de los chicos y rie otro y otro.. repites la palabra rió. Puedes poner sinónimos como bromeó, carcajeó y algun sinonimo mas!! Por lo demas.. la historia está francamente bien!!!! muy interesante, asique voy a por el siguiente!!! No se, pero tengo la intuicion que ese grupo de chicas que vió los hombretones, serían las hermanas mellizas del principio!!! A ver si sigueindo leyendo tengo razon!!! Leere algo mas y seguiré mañana!!! Bss guapa!

escritora Laura M.Lozano dijo...

Recibido y corregidos los errores, si lees la última parte de los chicos ha sido transformada un poquitín y. sí, es cierto, ahora creo que se ha quedado mejor. Gracias acarameladas... (A este paso nos vamos a poner como barriles antes de que llegue la Navidad, no sé qué vamos a dejar para después) Besos Bea.

Tarina K.G. dijo...

Ya tienes una seguidora mas!!! Me encanta el primer capítulo!! Cuando pueda sigo leyendo!!! :)

Natsuki dijo...

Lo prometido es deuda, así que aquí estoy :P Es muy divertida y amena. Me ha sorprendido la parte de la conversación de los chicos, me ha encantado jajaja. En cuanto pueda seguiré leyendo y comentando.
Besos :)

marymaria dijo...

Hola, se me hizo un mundo encontrar el primer capitulo! :S
Pero bueno, lo acabo de leer (había leído porciones de los anteriores, pero ahora sí que me pongo al día con lo demás:) y me gustó mucho.

Aunque tenía razón con eso que comentaste en mi blog. Lo del lenguaje y eso. Me ha pasado varias veces leyendo que no entiendo la jerga de los chicos, y aveces me suena raro. Pero es cuestión de nuestro lugar de procedencia. Ya quiero saber que va a pasar con esos "don juanes" Ah! como me disgustan los chicos así!!!! pero tu historia esta genial!!! y obviamente te sigo =D

marymaria dijo...

Ah! me olvidaba, la música es preciosa!!! me la voy a copiar :P

Xantiago dijo...

Hace tiempo que sabía sobre tu blog y tu novela pero nunca me había puesto a leerla ya que soy bastante reacio a la lectura prolongada en ordenador.
Sin embargo debo decirte que hoy he leído por curiosidad el primer capitulo y si bien no he conseguido terminarlo (me temo que necesito una nueva graduación de gafas o me dejaré la salud frente al ordenador) lo que he conseguido leer me ha encantado.
Se que me va a costar bastante viendo lo adelantada que llevas la novela pero espero poder ponerme al día poco a poco con tranquilidad y perseverancia.

M. Jaumot dijo...

Cuando leí por primera vez no llegué a sentir la empatía que ahora me "airea" el alma. La comparación entre las dos hermanas muestra la polaridad que puede haber entre los mellizos fuera de los estereotipos que rulan por ahí (aunque se aplican más a los gemelos). ¡Cómo me gustaría a mí recibir una beca Erasmus! Bueno, Erasmus no, Amicus xD Que yo prefiero irme fuera de Europa a poder ser...
En alguna ocasión debo de habértelo dicho cuando descubrí tu historia la primera vez: se me hace cercana, amena, no es ni muy rebuscada ni muy exagerada (o sea, llena de metáforas y palabras rimbombantes que casi tienes que andar a cuestas con el diccionario xD). No quiero utilizar la palabra "normal" porque sería menospreciar tu estilo, diré que es próxima.
Eso sí, me he quedado con una duda por el principio. Hay una frase que no me acaba de convencer: "no sé porque extraño milagro". Ese "no sé" no me pega, ¿debería estar en tercera persona en vez de en primera? Esto me da que pensar, incluso he forjado mi propia teoría. Cuando las primeras personas se escapan (si es el caso) es porque es algo más personal de lo que parece. ¿He acertado o estoy divagando yo sola? xD Como sea lo segundo... te dejo pegarme jaja
Ok, sigo.
En algunos momentos llegas a repetir el "aunque" (cuando aparece Miguel por ejemplo). Jaja me gusta Miguel (¡no, pedofilia no! xDD)sobre todo con lo eso de que ya no habrá alboroto ni house ni reggaetón jaja Consejo: los géneros musicales no los pondría con mayúscula aunque la intención sea acentuarlo, puedes ponerlo en cursiva si lo crees conveniente.
Lo de "curso 2010/2011" yo no lo pondría, lo sustituiría por "ese curso" o algo así xD Lo siento, se me hace raro verlo de esa forma fuera de un formulario de matrícula ._.
¡Pero qué fantasmas son John y sus amigos! xD Por Dios... es para darles una patada en los ******. Por cierto, no deberías abusar de los puntos suspensivos sobre todo cuando no queda el hilo de la conversación suelto, porque da la sensación de que la frase no ha terminado cuando sí es así.
Repito: ¡qué fantasmas! Y muy buena la comparación con Son Goku *o*
Aun así, toda esa conversación que tienen de la pesadilla, de la nueva temporada de Heroes y demás... ¿la tienen parados en mitad del aeropuerto?xD Quiero decir, ahí la situación no la veo muy propicia porque siento que los personajes están quietos, no hay movimiento, sólo de bocas y gestos.
¡Y el final es sublime! Dime que entre el grupillo de chicas están nuestras protagonistas.
Ya cuando leí este primer capítulo me gustó el comienzo y el final, y me entraban ganas de más :)

Espero que este comentario compense "un poco" mi falta de voluntad a la hora de leer/criticar xD Pero tranquila, mañana sigo :) A ver si en el finde leo al menos los cinco primeros.

¡Un saludo! Y de nuevo ¡FELICIDADES! :D

¿Qué te atrae más de la novela y te hace disfrutar de ella? (puedes elegir más de una respuesta)

¿En que capítulo de la novela te enganchaste?

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