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domingo, 6 de febrero de 2011

Una Erasmus para Laura - Capítulo 32


Hacía una tarde ventosa y el tiempo no invitaba a salir. Después de un día de clases duro, Paul se preparaba para ir hasta Regent’s Park y dar un buen paseo a Drake para que desfogara energía corriendo detrás de su pelota. Se puso su anorak a prueba de agua y viento y se calzó unas botas en vez de las Converse de siempre, sus pies estarían a salvo de la humedad del césped después de los días lluviosos que habían tenido. Drake le esperaba impaciente sentado cerca de la puerta, caldeaba nervioso moviéndole la cola demostrando así su alegría, pues estaba claro que sabía que Paul le iba a llevar a la calle a pasear. Mientras, él seguía trasteando por los cajones en busca de su ipod y los auriculares para llevárselos al paseo, era más entretenido escuchar buena música en tanto estaba con el perro que hacerlo sin ella. En ocasiones John le acompañaba y ambos se divertían jugando con Drake , pero la tensión que había entre ellos por el asunto de Laura los había distanciado algo. Aunque Paul seguía pensando que todo aquello era completamente absurdo y no comprendía los pensamientos y, menos aún, la postura de John en todo aquello. Acomodó sólo un auricular en la oreja y salió de su dormitorio junto al perro que bajó tras él las escaleras de dos en dos escalones, llegando antes que el chico a la planta de abajo donde volvió a sentarse en espera de que Paul lo alcanzara y le pusiera su collar de paseo, pero los ladridos alegres de Drake le indicaron a Paul que alguien había llegado. Al alcanzar el vestíbulo Paul se dio de bruces con Mike que entraba de la calle y estaba despojándose de su chaquetón en el perchero de la entrada. Paul se acercó a él sin soltar las cosas de Drake que llevaba en la mano, le miró con gravedad intentando encontrar las mejores palabras que con pocas de ellas dejasen bien claro lo que quería decirle. La idea de los bombones se cruzó en su mente y de repente, al ver a su hermano, un tempestuoso arrebato se apoderó de él. Toda la buena energía que llevaba ante la idea de pasear con Drake se esfumó. Se acercó a Mike mirándole con seriedad, pero con su actitud bastó sólo para que Mike se diera cuenta del significado de sus palabras por parcas que fuesen.
―¡No te acerques a Laura nunca más! ¿Entendido? ―le amenazó con un dedo, los dientes apretados y una postura indudablemente dominante―. Si me entero que has ido por ahí con más bombones o más mierdas de esas, te parto la cara.
Mike sintió en su interior un sobresalto que trató de controlar para no delatarse. Miró a Paul haciéndose el nuevo, simulando sorpresa e incluso dejó escapar varias sonrisitas disuasorias.
―Pero, ¿de qué vas, tío? ¿Qué bombones? ¿De dónde sacas eso? ―le dijo para camuflar su inquietud.
―Encima cínico… ―le protestó Paul más alterado por la forma en que Mike se mostraba―. Me lo dijo Laura. Me agradeció mucho los bombones… y las flores… y los globos… ¡y la “visita”! que le hice ayer por la tarde ―le increpó, aunque controlando el tono para que su madre, que estaba en la sala de estar, no le escuchara―. ¡Fuiste tú, mamonazo! Por eso, ¡apártate de ella!
―Pues para cubrirte la espalda, cuando te interesó, bien que me pusiste a su lado. Entonces no te importaba. ¡Doble o nada era tu juego no el mío! Ahora te molestas porque he sido amable con ella.
―¡Fue una urgencia! Y lo sabes bien que no miento… Sabes por qué lo hice y te recuerdo que no querías… ―apostilló para paliar el ofensiva―. Una maldita urgencia, Mike, que no debió suceder nunca. Además, pienso poner mis cosas en claro con Jane y con Laura.
―¿Con Jane? ―inquirió curioso―. ¿Piensas hablar con ella de todo esto? Dudo que te escuche la segunda palabra antes de haberte propinado la ostia del siglo. ¿O es que piensas romper con ella?
―Por supuesto ―alegó Paul seguro de sus palabras.
Mike le miró un par de veces nervioso delatando un interés oculto por todo aquello relativo a Jane. Paul le miró fijamente esperando alguna palabra de su parte, pero él agachó su mirada disimulando entre los libros que traía en la mano. Al no obtener ni una palabra, intuyó en el silencio de su hermano un aliciente furtivo escondido detrás de todas las evasivas que le había dado siempre con respecto a Jane y que ahora delataban sus aspiraciones―. Pero, ¿de qué vas? ¿Desde cuándo te interesa Jane?  ¿No has dicho siempre que no la soportabas? ¿Qué ha pasado para que cambies tan radicalmente?
―¿Puedo quedármela oficialmente?  ―expuso dejándose llevar por un irrefrenable impulso al saber que Paul iba a dejarla―. Quiero decir… conquistarla. ―le sonrió en descargo de sus errores lingüísticos―. Desde… desde hace unos días… ¡Sólo unos días! Ya sabes, veo a Jane diferente… Antes creía que tenía la cabeza hueca pero la tiene llena y muy bien amueblada. Me resulta hasta un poco divertida. ¡Y no me preguntes por qué! ―se adelantó a la siguiente pregunta que le haría su hermano―. Porque ni yo mismo lo sé.
—¿Mike, estás bien? ―Paul le observó con un gesto indiscutiblemente irónico como si realmente  Mike estuviera tan raro que no le reconocía.
—¿Es que no puede gustarme Jane? La gente consigue cambiar.
Paul le miró sorprendido sin poderse creer lo que había escuchado. De repente un temor, sobre que las cosas entre Mike y Jane habían ido a más de una simple sustitución y basta, nació en su interior, pero prefirió no decir nada. No era el momento. Aunque una preocupación más se alojó en su mente  haciéndole sentirse verdaderamente intranquilo y culpable por ello.
―¡Se te va a olla, tío! ―le reprendió mirándole con el gesto torcido haciendo el tornillo con su dedo sobre la sien con fuerza mostrándole una clara amenaza en sus ojos―.  ¡Se te va la olla! Jane sólo tiene serrín en su bonita y pelirroja cabeza...

3 comentarios:

Delia Lozano dijo...

Bueno,he de decirte que, he disfrutado mucho con éste capítulo.Cómo siempre, la parte de los chicos, los hermanos.Me ha gustado mucho.los encuentro muy reales,me ha gustado la forma en que se enfada Paul y también en la que decide moderarse.Sobre Su hermana,de menuda se ha escapado por tablas, pero como siga así volverá a estar en peligro de violación.Los padres....Lamentable la situación, pero cierta y realemte deplorable por pate del padre.y en fin me ha gustado muchooooooooooo.

trinuléh dijo...

me ha encantado el capítulo y a Ruth eso le pasa por lista!! por meterse en esos berenjenales cuando Jane la avisó...

escritora Laura M.Lozano dijo...

Si queréis escuchar la canción que iba Paul oyendo mientras paseaba a Drake, está en el reproductor del blog en la pista 14. Join with us (Únete a nosotros). Gracias a las dos por vuestros comentarios. =))

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