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REMES

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Red mundial de escritores en español

jueves, 27 de septiembre de 2012

La perla de Qŭrṭuba - Capítulo 8


La sombra de la impunidad  (septiembre de 2011)


El autobús subía despacio por La Route de la Fountain, dejó atrás una  gran iglesia, cuya torre le recordó a Muamar a una que aparecía en una película que vio en una ocasión, hacía ya años, en casa de su tío abuelo al-Hamil en Trípoli. La edificación estaba rodeada por el cementerio local y las tumbas estaban a simple vista, separadas de la calzada solamente por una tapia baja, que desde el autobús, no impedía la contemplación del camposanto. El reloj de la torre marcaba las 8:40  y el sol ya brillaba alto.  El chófer al final de la calle giró a la izquierda y detuvo el autobús en una minúscula placita al lado de unos coches que esperaban estacionados allí mismo. Acababan de llegar a Saint André de Seignanx, un pueblecito muy pequeño en la zona de Aquitania, no muy lejos de Bayona,  al suroeste de Francia. Un lugar bastante perdido en el mapa galo.

domingo, 19 de agosto de 2012

La Perla de Qŭrṭuba - Capítulo 7


El cofre de tierra  (abril 2012)



Eran casi las 2:00 de la tarde cuando un tren Talgo-200 se detuvo en uno de los andenes subterráneos de la estación de Córdoba. Ismael Alcázar, que venía leyendo el último libro publicado por  Juan José Hidalgo sobre su investigación histórica de los escritos de Ibn Hayyan, autor de las Crónicas de Abd-al-Rahmān III, parecía inmerso en la lectura y los comentarios del arabista y no se percató de que había llegado a su destino. Los últimos renglones que había leído, en los que hacía referencia a Medina Azahara, se le quedaron en la mente y los repetía casi de manera automática imaginando la escena materializándose en su imaginación. Siempre había sentido una atracción especial hacia ese lugar y todo lo que tuviera relación con él. Era un apasionado de la historia del califato de sus personajes más destacados y sentía verdadera pasión por Hasday ibn Saprut. Un judío que Jaén que alcanzó cargos de notoriedad en la corte de Abd al-Rahmān III. Había estudiado bastante al personaje, de quien se podía decir que era un buen conocedor.

viernes, 20 de julio de 2012

La Perla de Qŭrṭuba, Capítulo 6



    El rabadán libio (verano de 2011)

El sol caía implacable a aquella hora temprana de la mañana, no hacía mucho que había amanecido, pero en el desierto siempre hacía calor. Abdeselam Sadik Mohamed y su compañero Maamun al-Wasītī circulaban en un Land-Rover Ranger sorteando los baches que ofrecía aquella carretera de mala muerte por la que se dirigían hacia una aldea perdida en medio del país. Habían viajado toda la noche, salieron de Ajdabiya, en el norte, donde las reyertas y combates de la rebelión contra el régimen del país eran muy numerosas y en donde algunas  organizaciones fundamentalistas tenían el control de unas bases donde entrenaban a sus soldados.
Kilómetros y kilómetros de desierto, a ambos lados de la carretera las dunas subían y bajaban, de vez en cuando se cruzaban con algún camión o algún coche particular, pero conducir por aquella ruta era del todo monótono. A lo lejos divisaron un asentamiento  campesino  donde dos camelleros movían a sus recuas de camellos, guiándolos a gritos para hacerse entender por los animales de la manada. Alrededor de pequeñas y míseras aldeas, que fortuitamente aparecían al paso, se veían algunos cultivos; pero después todo era desierto y arena. A lo largo de varios kilómetros se encontraron también restos de los combates recientes, una señal inequívoca de que el germen de la guerra estaba calando hondo en el país.

sábado, 30 de junio de 2012

La Perla de Qŭrṭuba. Capítulo 5


El emir apócrifo (verano de 2011)


Su avión había llegado con algo más de una hora de retraso al  aeropuerto Willy Brandt de Berlín-Brandeburgo, pero Abdeselam Sadik Mohamed estaba seguro que su cliente en la capital alemana esperaría hasta su llegada. Había pagado una suma demasiado grande, para concertar aquella cita, como para perder semejante cantidad de dinero sólo por un poco de impaciencia. La conversación telefónica mantenida con su interlocutor, un sirio que dijo llamarse Abū ʿĪsā Aḥmad ibn al-Munajjim y que tras más de quince minutos de charla se identificó como secretario personal del emir Abū al-'Abbas Abdallāh  ibn Muhammad as-Saffah, le había causado verdadera impresión, nunca habría pensado que alguien como el emir conocido en el mundo árabe por sus negocios y su vida social necesitase de sus servicios. 

viernes, 15 de junio de 2012

La Perla de Qŭrṭuba, Capítulo 4



 Bayt al-Zahrā

  
           Sara salió junto a sus compañeros del despacho del profesor Hidalgo, era casi mediodía y la reunión había durado más de dos horas. Se sentía satisfecha y estaba muy contenta  de saber  por fin el nombre de sus compañeros en aquel proyecto. Sus amigas Esther Galán y Mayka González, Fran Bermúdez, el novio de Mayka. Pablo Valdés, un empollón en Arqueología Medieval, Bioarqueología y Antropología Forense, asignaturas en las que había conseguido sobresaliente en los últimos exámenes. Y por último un amigo muy especial que no se hallaba presente en aquella reunión, pues había regresado a su casa, en Málaga, a recoger algún material que necesitaría para la ocasión. Ismael Alcázar, un malagueño de veintidós años, muy simpático y bien parecido con un salero especial que le hacía atractivo a todas las chicas, aunque él no tenía ojos nada más que para una, su vecina, Sara. Aunque ella, con sus cinco sentidos puestos en el profesor Infante, ni se había dado cuenta.
 No obstante Sara estaba contenta, sobre todo por él. Si alguien merecía estar en el grupo de los privilegiados, ése era Ismael. Estudiaba el último curso de Historia y Filología árabe, soñaba con convertirse en un arabista consumado, pero todavía estaba muy lejos de su sueño, para él participar en la exposición iba a suponer un empuje positivo a sus proyectos de futuro, codearse con muchos eruditos y aprender sobre el tema. Era Ismael a quien se refirió ella cuando dijo al profesor Infante que podría darle una buena excusa a su profesor de árabe la tarde en la que visitaron el Museo Arqueológico. Y es que Ismael y Pablo vivían junto a otros estudiantes en la casa de al lado, cuya dueña era viuda con los hijos ya emancipados; así que la mujer, por un precio módico, alquilaba las habitaciones y se encargaba de sus estudiantes. De esa forma ayudaba a su economía y se entretenía velando por los chicos. 

lunes, 28 de mayo de 2012

La Perla de Qŭrṭuba. Capítulo 3


El alfanje de Abd al-Rahmān

 Como cada mañana Sara llegó a la  facultad llena de un ímpetu renovado con el aliciente de su nuevo cometido. Estaba llena de ilusión y se sentía útil, además de estar ansiosa de poner sus conocimientos sobre la Ciudad Áulica a disposición de todas las necesidades que se planteasen en aquel fantástico proyecto. Deseaba más que nunca encontrarse con el profesor Hidalgo y hablarle de la suerte que había tenido siendo elegida para colaborar en uno de los eventos más importantes con que se comenzaba la andadura del nuevo milenio en la ciudad califal. Saludó a varios compañeros, pero no estaba interesada en pararse a tener tertulias de pasillo, hablando de las marchas que harían acá o allá, ya que la fiesta de la Cruces de Mayo se acercaban y la mayoría de los jóvenes ya tenían sus planes hechos, a no ser que los exámenes se los estropearan; pero la gran mayoría siempre encontraría un hueco para disfrutar de una o dos noches en las Cruces, los Patios o en la esperada Feria de Mayo.

martes, 15 de mayo de 2012

La Perla de Qŭrṭuba - Capítulo 2

  
                 La interpretación

Aquella noche durmió mal. Las imágenes del sueño daban vueltas en su mente a lo largo de las inacabables horas de aquella madrugada que caminaron hacia el alba del nuevo día mientras Sara mantenía los ojos apretados, tratando de conciliar el sueño, sin embargo desvelada  por más que ella quería dormir. Una inquietud suspicaz y fría la asaltaba cada instante  tanto fue así que no esperó a que el despertador sonara. Se levantó y yendo hacia su estantería tomó de nuevo el libro de cuentos de su abuela y buscó el cuento donde aparecía el nombre de la mujer del sueño atraída por la inesperada coincidencia. Šīrāzād, aquella que reina y domina. Al encontrarlo lo volvió a leer.

Que las hadas y musas elijan un capítulo para ti. Con suerte te quedas a compartir esta aventura.


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